Hablan las expertas

¿RESISTE Y VENCERÁS? NO SIEMPRE…

6 de octubre de 2020

Hoy estrenamos sección con un post de Natalia Barbadillo, la que fue mi abogada durante el proceso de divorcio. Hace unos meses le ofrecí participar en este nuevo proyecto y me dijo que sí a la primera, sin ni siquiera saber qué forma iba a tener esto. Creo que le contagié mi ilusión y se dejó llevar 🙂

Me parecía importante contar con la colaboración de una experta en temas legales que os pudiera ir aclarando las dudas más frecuentes que se le plantean en el despacho y las que os vayan surgiendo a vosotras. Hoy empezamos con este post sobre la conveniencia o no del abandono del hogar de uno de los dos cónyuges durante el tiempo que dura el proceso de divorcio. Os dejo con ella:

¿Resiste y vencerás? No siempre… Esta expresión, tan utilizada para darnos y dar ánimos en las diferentes luchas que la vida nos “regala” en ocasiones, no es aplicable a una de las situaciones que más dudas provoca cuando tomáis la decisión de divorciaros.

Una de las primeras consultas que nos hacéis en el despacho es, precisamente, ¿debe alguno abandonar la vivienda?, ¿quién debe hacerlo?, y sobre todo, ¿pierdo derechos si me marcho del domicilio familiar?

Las dos primeras preguntas se responden por la vía del sentido común, muy necesario en estos procesos; el sentido común, la calma, la madurez, el autocontrol, la empatía: actitudes que tantas veces ponemos en nuestra boca, suponen el 99% en la resolución de la mayoría de las situaciones que deben afrontar las parejas cuando deciden romper su convivencia; y la de seguir viviendo juntos o no, o ¿quién se marcha? es una más.

Resistir no significa vencer, en este caso, porque el hecho de abandonar el domicilio para evitar conflictos, aportando sentido común y estabilidad sobre todo cuando hay menores, es una decisión que no influye ni debe influir en la resolución definitiva. Cosa distinta es que la otra parte quiera resistir en el domicilio y utilizar tu salida como argumento para defender una especia de “mejor derecho”.

Aquí el sentido común, la calma, la madurez el autocontrol y la empatía desaparecen, haciendo necesaria, en muchos casos, la judicialización del divorcio, es decir, el acudir a los Tribunales, con lo que ello conlleva. Pero el juez no va a dar prioridad a quien decidió o logró, por la vía del “resiste y vencerás”, quedarse en el domicilio; atenderá a razones de necesidad o conveniencia de los hijos (lo que mejor resulte para ellos), dependiendo de si se acuerda la custodia compartida o monoparental; también atenderá a las circunstancias económicas de los padres, ayudando a quien se encuentre en una situación más precaria.

Incluso el sentido común podría llevarnos a tomar la decisión de vender la vivienda (el uno al otro o ambos a un tercero), y comenzar cada uno su nueva vida fuera de aquel que fue el hogar de la familia.

Un consejo, aun sabiendo que es difícil: dejad de lado los rencores y no atraveséis esa delgada línea que separa el amor del odio, porque nadie mejor que vosotros sabéis que es lo más beneficioso para vuestros peques y para vosotras mismas.

¡Hasta la próxima!

Natalia.

A partir de hoy, podéis ir enviándome dudas sobre las que os gustaría que Natalia os diera su visión a mi email o a través de Instagram.

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1 comentario

  • Reply Paloma 8 de octubre de 2020 at 08:44

    Que bueno Natalia!!!

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