Querido diario

cuando te quitas la alianza

30 de septiembre de 2020

Mujer celebrando divorcio

Querido diario:

Hace ya algo más de dos años que decidí divorciarme. Y hace dos años también que encargué este logotipo a una ilustradora para representarme en todas las redes sociales habidas y por haber bajo el anonimato de @ladivorciadailusionada .

Mi ilusión por aquellos entonces era la misma que ahora: convertirme en una influencer de la vida y acompañar en su camino a todas esas mujeres que fantaseaban con la idea de divorciarse pero que, por miedos o inseguridades varias no se atrevían a dar el paso. Soñaba con hacerles ver, de manera divertida, que el divorcio sí es posible y que no se trata en absoluto de un fracaso, sino más bien de todo lo contrario. 

Y claro, yo que siempre he sido la reina del optimismo, me vine muy arriba y pensé que todo iba a ser coser y cantar. Enseguida me imaginé en el olimpo de los influencers en una cita doble con La Vecina Rubia, Jon Kortajarena y Miguel Ángel Silvestre. Me busqué hasta un hastag propio, no os digo más. Si #rubijarena lo había petado, estaba segura de que #divorvestre no iba a ser menos. De ilusiones se vive.

Pero, como siempre, vino la vida a darme una hostia de realidad y a decirme que sí, que guay que lo tuviera tan claro y tal pero que, aunque al final SIEMPRE va bien, el divorcio es también SIEMPRE un proceso duro, muy duro y que, por favor me lo pedía, fuera pasito a pasito, suave, suavecito. 

En realidad me lo venía avisando desde el día que me quité la alianza, pero yo no la quería creer y seguía metida en mi mundo imaginario de arcoíris, unicornios, purpurina y tíos buenos increíbles que, por arte de magia, caían rendidos a mis encantos y me invitaban a cenar y a lo que surgiera. Guiño, guiño.

Porque la vida es así. Te avisa aunque tú no la quieras escuchar. Porque vas tú un día y, después de meses y meses de meditarlo, de intentar arreglarlo por activa y por pasiva, de preguntarte si es lo correcto o si estás cometiendo el error de tu vida, de sufrir pensando en toda la gente que te quiere, en tu madre, en tu suegra, en las niñas, en ÉL y, sobre todo, en el futuro incierto que te espera, te vienes arriba y, por fin, tomas la decisión. 

Y en un alarde de valentía, optimismo y misterwonderfullismo te quitas de tu dedo anular esa alianza que en su día lo significó todo. Te la has quitado más veces antes, pero esta vez es especial por ser la última, la definitiva. 

Yo lo hice en el baño de casa, para poder cerrarme con pestillo y no ser molestada en la solemnidad del momento por una de las mil quinientas interrupciones diarias a grito de «mamáááááááááááá» a las que te ves sometida cuando tienes dos hijas pequeñas. Como si el pestillo me fuera a librar de oír los gritos. Ja. No fue nada glamuroso ni acorde con la trascendencia del ritual, pero la vida sigue y, a veces, simplemente no está para chorradas. 

Con lágrimas en los ojos y una tímida sonrisa en los labios, me dije a mí misma: «Venga, campeona, que ahora empieza lo bueno». 

Pero mi piel, que sabe de la vida bastante más que yo, decidió echarme el freno de mano. No flipes, tía, me dijo. Este es el primer paso y en algún momento podrás olvidarte de todo esto y lucir una espléndida sonrisa sin complejos ni preocupaciones, pero aún es pronto. No quieras correr. Nos queda mucho camino todavía.

Miré a mi dedo y me di cuenta de que, si bien era cierto que ya no llevaba la alianza real, llevaba otra que, por mucho que lo deseara, no se iba a borrar tan fácilmente. Su marca seguía ahí, profunda e intensa y, siendo realistas, no tenía ninguna pinta de ir a desaparecer de un día para otro. 

Y fue entonces cuando decidí centrarme en lo que me tenía que centrar y dejar lo de mi carrera de influencer para otro momento en el que las cosas estuvieran más calmadas y no tuviera mi mente ocupada con, entre otras cosas, un divorcio que negociar.

Poquito a poco, Esther, poquito a poco.

You Might Also Like

2 Comentarios

  • Reply Paloma 6 de octubre de 2020 at 22:09

    Me encanta!!!!

    • Reply Esther Jaurrieta 7 de octubre de 2020 at 00:00

      ¡Muchísimas gracias, Paloma! Me alegro un montón 🙂

    Dejar un comentario